Línea Infinita

Paula Cortazar




Línea Infinita es una continuación del trabajo que he realizado desde el 2012: Un conjunto de dibujos sobre piedra y papel que muestran el impacto que me ha generado el paisaje de mi entorno en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Los cráteres en las montañas y gran parte de la contaminación ocasionada por las excavaciones de la piedra caliza me han dado sensibilidad y empatía hacia la vista montañosa de esta ciudad. Haber crecido en una ciudad rodeada por montañas me inspiró de manera inconsciente desde un principio. Sin embargo, al salir y conocer otras ciudades, me ha vuelto mucho más consciente del bello panorama que me ha acompañado durante toda mi vida. Pero también ha sido difícil presenciar las numerosas extracciones de piedra caliza que poco a poco han ido destruyendo las montañas de Monterrey. Es por esto que decidí realizar los dibujos con título Fragmento de un cerro y Grava para así rescatar y recordar las grandes cicatrices del Cerro de las Mitras. Al haber hecho los dibujos directamente sobre una pequeña parte de la pared y del suelo del cerro, pude sentir con mis manos los daños ocasionados por la exhaustiva explotación de este tipo de recursos naturales. Los cerros y las sierras en Monterrey han proporcionado una protección y un fascinante paisaje a los habitantes de esta ciudad. En contrapartida, los habitantes los devoramos insaciablemente para construir nuestra ciudad y decorar los interiores de nuestras casas. La piedra, al ser extraída de su origen y trabajada en la construcción, se descontextualiza y así puede haber una pérdida de empatía hacia su procedencia. Se vuelve cotidiano caminar sobre suelos de mármol y comer sobre mesas de granito. Por estas razones, me parece importante reflexionar sobre los procesos por los que pasa este material. Observar detalladamente y encontrar dibujos en el interior de la piedra me ha inspirado para seguirlos con la línea y dialogar con ellos. En las piezas tituladas Restos del Topo Chico, Venas, Músculos y Órganos he comparado a la piedra con los humanos. Al igual que nosotros, la piedra habita en el mismo entorno en el que vivimos. Aunque ella ha estado casi una eternidad en comparación con nuestra efímera vida, aún así la estamos destruyendo en segundos sin ni siquiera pensar en el hábitat que le arrebatamos a muchas especies de la flora y la fauna. Yo no podría ser el Cerro de las Mitras ni el Cerro del Topo Chico así como Walt Whitman (1881-82) menciona en Hojas de Hierba que él no podría ser aquella encina que vio crecer en Louisiana. Los cerros también son seres y están llenos de vida así como nosotros. Ya no podremos reconstruir lo que destruimos. Sin embargo, quizá si reflexionamos sobre esto podremos cambiar nuestra perspectiva y sentirnos parte de ese paisaje.