Piedra, papel o tijera

Exhibición colectiva

Iván Krassoievitch, Paula Cortazar y Emilio Chapela


Ana Braconi




ARTISTAS:
Ana Braconi, Diego Berruecos, Edgar Orlaineta, Emilio Chapela, Elisa Pinto, Federico Lanzi, Hulda Guzmán, Iván Krassoievitch, Nicolás Bedel, Paula Cortazar y Sol Pipkin.

El arte, por complejo que parezca, tiene un ángulo que todos los niños entienden y disfrutan. El arte es siempre una expresión de la libertad (se lo escuché decir a Guillermo Santamarina, entonces curador del Museo Carrillo Gil, para ayudar al personal a elaborar un cuadernillo para niños). Durante la infancia, las palabras “arte”, “imaginación” y “creatividad” son sinónimos prácticos.

Los niños son buenos lectores de arte contemporáneo. No les sorprende, por ejemplo, que Bruce Nauman camine contoneando la cadera por el perímetro de un cuadrado marcado en el piso, o que Lucio Fontana raje sus cuadros salvajemente. La obra sólo les interesa o les aburre o les da risa. La infancia es la edad de la narración y la fantasía y en esa medida resuelve lo que ve en el arte con relativa facilidad.

Desde esta perspectiva, escogimos piezas que en sí mismas puedan provocar en los niños curiosidad y aprovechar ese vínculo para hablarles sobre otros conceptos que tienen que ver con el arte y que no se ciñen estrictamente al ámbito de la creatividad, sino al de la racionalidad.

Como este es un propósito ambicioso y no somos niños como para saberlo todo, pensamos en simplificar algunos de estos conceptos que los adultos nos empeñamos en complicar. Mediante ejercicios visuales y narrativos, queremos hablar con los niños sobre escalas y volúmenes, sobre decisiones estéticas, sobre distintas técnicas etc, pero también sobre la posibilidad de descontextualizar, definir, ponderar o criticar como parte de la actividad artística. En una palabra, queremos invitarlos a que piensen en el arte como una idea elástica y flexible donde se pueden decir muchas cosas y donde cabemos todos.

Luisa Reyes Retana
Junio del 2016