Para el pueblo Mapuche el territorio se define por todo lo que hace al paisaje: La tierra, el cielo, los pájaros, los ríos, lagos, montañas, rocas, bosques, viento y Pewna que es el sueño de la tierra y el sueño de los cuerpos que alimentan la tierra.

Sol Pipkin nació en la Patagonia, tierra Mapuche, con todo ese bagaje e ideas construyendo su ser y su hacer.

Temblar la forma es una exposición que se concibe como una conquista de un territorio único, personal. Cada tela es un paisaje en los que se refleja su cualidad espacial, lo vibratorio, lo que queda en la memoria cuando cerramos los ojos o la sensación de las imágenes que deja un sueño cuando nos despertamos.

Esta serie de trabajos empezó en Rosario, Argentina y terminó durante la residencia de la artista en Casa Wabi, Oaxaca, donde el territorio se duplicó y el Pewna se extendió.

El territorio Sol ya está conformado por todas esas olas, por el barro cocido, las tortillas, los nopales y los compañeros residentes también.

“Voy a la tela como voy al sueño. Deseo que se revele maravillosa pero sé bien que la tela cruda absorbe la pintura aguada, y nunca se sabe bien hasta donde crecerá la mancha. Me gusta pensarme en la tradición de la pintura como una artesana del espacio. Trabajo en las pinturas desde su materialidad, como si se trataran de esculturas”.

Entren a esta exposición ustedes también como a un sueño y dejen que se les revelen sus propios paisajes.