A menudo, la práctica artística está asociada al cliché caricaturesco de la figura del artista como alma problemática y antisocial que no quiere tener nada que ver con el mundo exterior. Sin embargo, el arte como lugar de pertenencia –por más que esté atravesado por una suerte de soledad– siempre ha sido un espacio latente de posibles encuentros. Encuentros que trazaron puentes, construyendo historias mínimas, personales, que, en suma, fueron elaborando la historia del arte en sí.

La amistad es una construcción social fascinante. El hombre necesita amigos desde niño para ir forjando su propia personalidad afuera de su tribu de origen. Los amigos vienen a la vida a ayudarnos a salir de nosotros mismos y, a la vez, a ser aun más nosotros mismos gracias a estos vínculos que son muchas veces mas nobles que los familiares o amorosos. La amistad, como poción mágica, logra que nuestra identidad se vaya desvelando de adentro hacia fuera y es, a lo largo de la vida, un espejo de otredad necesario.

La amistad es un gesto creativo elevado, profundo y salvador... como el arte.
Entonces, no es extraño que haya una circularidad entre la amistad y la práctica artística. Natalia Ortega Gámez y Hulda Guzmán no sólo son dos de las artistas dominicanas más importantes en la actualidad, sino además son íntimas amigas. En las pinturas de Hulda, Natalia aparece siempre como un espíritu dionisiaco de risa, amor, fiesta y sabiduría. En sus trabajos no sólo aparece Natalia, hay guiños a otros de sus amigos y a su familia como personajes recurrentes y necesarios en la trama de sus piezas. En el cuerpo de la obra de Natalia –hasta esta exposición– Hulda no aparecía literalmente, pero se reconocía su presencia en sus procesos creativos, en elecciones y en los caminos que iban tomando sus piezas. Sin embargo, por primera vez, en esta exposición Natalia transforma algunas de sus piezas de cerámica en retratos de sus amigos y, por supuesto, hace uno de Hulda.

Lo hacemos juntas

Una exposición que rinde homenaje al culto de la amistad como inspiración. Es también una declaración de la necesidad que hay hoy de pensar juntos y con las manos tendidas. Artistas pensando juntas, galerías trabajando juntas, comunidades que se expanden y fronteras y muros que se superan.

Estamos juntos en esta fiesta en la que son muy bienvenidos.